¿Cuándo se necesita una intervención hiperbárica en una tuneladora de escudo cerrado?

Una intervención hiperbárica en una tuneladora de escudo cerrado se necesita cuando hay que acceder a la cámara de excavación, cabeza de corte o frente bajo presión para inspeccionar, limpiar, reparar o cambiar herramientas sin perder la estabilidad del terreno ni la presión de frente. Solo se plantea cuando no es posible resolver la incidencia desde superficie, desde el interior de la máquina en condiciones atmosféricas o mediante procedimientos no presurizados.

En proyectos de hinca de tubería, microtunelación o cruces de infraestructuras, las intervenciones hiperbáricas pueden ser necesarias en tuneladoras de escudo cerrado EPB o hidroescudo cuando la presión de agua, la permeabilidad o la baja estabilidad del frente impiden abrir la cámara a presión atmosférica con seguridad.

En qué situaciones puede ser necesaria

Una intervención hiperbárica puede plantearse cuando se necesita actuar sobre:

SituaciónMotivo de la intervención
Cambio de herramientas de corteDesgaste de discos, picas, rascadores o protecciones en terrenos abrasivos
Inspección de cabeza de corteVerificar daños, bloqueos, desgaste o entrada de material no previsto
Retirada de bolos o bloquesObstáculos que no pueden fragmentarse o evacuar con el sistema previsto
Limpieza de cámaraAcumulación de arcilla, clogging, clay balling o material adherido
Reparación de elementos del frenteDaños en herramientas, soportes, aperturas, sellos o protecciones
Verificación de obstruccionesPérdida de rendimiento, aumento de par, bloqueo parcial o anomalías de excavación
Tratamiento de incidencias hidráulicasNecesidad de mantener presión por nivel freático, arena, grava o terreno permeable

En todos los casos, la intervención debe justificarse técnicamente y compararse con alternativas de menor riesgo.

Por qué no se abre la cámara a presión atmosférica

En un escudo cerrado, la cámara mantiene una presión que ayuda a estabilizar el frente. Si se despresuriza sin control en terrenos saturados, permeables o poco estables, pueden aparecer:

  • Entrada brusca de agua.
  • Arrastre de finos.
  • Pérdida de terreno.
  • Inestabilidad del frente.
  • Asentamientos en superficie.
  • Colapso local del terreno.
  • Daños en servicios o infraestructuras próximas.
  • Riesgo para el personal y la máquina.

Por eso, en presencia de presión hidráulica significativa, arenas, gravas, suelos inestables o cruces sensibles, la intervención debe realizarse manteniendo condiciones de presión compatibles con la estabilidad del frente.

Cómo se decide si una intervención hiperbárica es necesaria

La decisión se basa en una evaluación técnica y HSE. Se revisan:

1. Estado de la tuneladora
Par de corte, empuje, velocidad de avance, consumo energético, obstrucciones, desgaste de herramientas, vibraciones, presión de cámara, caudales y comportamiento del sistema de extracción.

2. Condiciones del terreno
Geotecnia, nivel freático, presión de agua, permeabilidad, granulometría, riesgo de bolos, abrasividad, estabilidad del frente y presencia de cavidades o pérdidas.

3. Riesgo de despresurización
Se analiza si la cámara puede abrirse a presión atmosférica sin comprometer el frente. Si no es viable, se estudia intervención hiperbárica o tratamiento previo del terreno.

4. Alternativas disponibles
Antes de intervenir, se valoran ajustes operativos, acondicionamiento del terreno, lavado del sistema, reducción de avance, cambio de parámetros, tratamientos desde superficie o acceso desde pozo si existe.

5. Seguridad del personal
La intervención requiere procedimiento específico, personal cualificado, control médico, equipos hiperbáricos, esclusas, comunicación, rescate, plan de emergencia y límites de exposición.

Qué requisitos HSE debe cumplir

Una intervención hiperbárica no es una operación estándar de mantenimiento. Debe planificarse como una actividad crítica de seguridad.

Debe contemplar:

  • Procedimiento aprobado de intervención.
  • Evaluación de riesgos específica.
  • Personal formado y autorizado.
  • Sistema de esclusa o cámara hiperbárica.
  • Control de presión y tiempos de exposición.
  • Protocolo de compresión y descompresión.
  • Supervisión médica o sanitaria según normativa aplicable.
  • Comunicación continua.
  • Iluminación y ventilación adecuadas.
  • Equipos de emergencia y rescate.
  • Control de atmósfera.
  • Registro de intervención.
  • Coordinación con dirección de obra y coordinador HSE.

En obras bajo carreteras, ferrocarriles, cauces, zonas urbanas o infraestructuras críticas, esta planificación debe coordinarse además con auscultación, umbrales de alerta y plan de contingencia.

Riesgos de una intervención hiperbárica

Los principales riesgos son:

  • Riesgo para trabajadores por presión.
  • Accidentes durante compresión o descompresión.
  • Fallos de comunicación o rescate.
  • Entrada de agua o pérdida de presión.
  • Inestabilidad del frente.
  • Exposición a gases o atmósferas peligrosas.
  • Limitación de tiempo útil de trabajo.
  • Dificultad de evacuación.
  • Daños en equipos durante intervención.
  • Retrasos por preparación y recuperación.
  • Sobrecostes por personal especializado y equipos auxiliares.

Por este motivo, el objetivo del diseño debe ser minimizar la probabilidad de intervención mediante una buena caracterización geotécnica, elección adecuada de tuneladora, cabezal de corte, herramientas, acondicionamiento y plan de mantenimiento.

Cómo reducir la probabilidad de intervención

Para disminuir el riesgo de necesitar una intervención hiperbárica se recomienda:

  • Caracterizar bien abrasividad, bolos, bloques y frente mixto.
  • Seleccionar herramientas de corte adecuadas.
  • Prever protecciones antiabrasivas.
  • Controlar clogging o clay balling en EPB.
  • Dimensionar correctamente el circuito y planta de lodos en hidroescudo.
  • Monitorizar par, empuje, presión, caudal, avance y desgaste.
  • Definir procedimientos de limpieza y mantenimiento.
  • Diseñar pozos o puntos de acceso si el proyecto lo permite.
  • Ajustar trazado para reducir zonas críticas.
  • Prever contingencias desde la fase de RFQ.

La elección de tuneladora y del cabezal de corte son decisivas para reducir intervenciones no previstas.

Información necesaria para estudiar el proyecto

Para evaluar si una intervención hiperbárica puede ser necesaria conviene aportar: tipo de tuneladora, diámetro, longitud de hinca, profundidad, cobertura, geotecnia, nivel freático, presión de agua, permeabilidad, granulometría, abrasividad, bolos o bloques previstos, tipo de cabeza de corte, herramientas instaladas, sistema de extracción, presión de cámara, registros de par, empuje, avance, caudales, consumo energético, incidencias, accesibilidad a la cámara, procedimiento de mantenimiento, sensibilidad del entorno, auscultación, restricciones HSE y plan de emergencia.

Solicite una revisión técnica del riesgo de intervención hiperbárica en tuneladoras de escudo cerrado antes de cerrar geotecnia, cabezal de corte, mantenimiento o documentación de RFQ.