El riesgo de cavidades, karst o huecos en el trazado de un microtúnel se evalúa combinando geología regional, sondeos, testigos, ensayos geotécnicos, hidrogeología, revisión histórica y, cuando el contexto lo justifica, métodos geofísicos. El objetivo es anticipar vacíos, zonas disueltas, rellenos, fracturas abiertas o pérdidas de terreno que puedan afectar a la estabilidad del frente, la alineación, los asentamientos y la seguridad de la hinca.
En proyectos de hinca de tubería, microtúnel en aplicaciones terrestres y subterráneas o cruces de infraestructuras, este análisis es especialmente importante cuando el trazado atraviesa calizas, yesos, terrenos solubles, rellenos antrópicos, antiguas explotaciones, zonas mineras, cauces o áreas con antecedentes de subsidencia.
Qué señales indican riesgo de cavidades o karst
Antes de definir el método constructivo conviene revisar si existen:
- Terrenos carbonatados, yesíferos o solubles.
- Dolinas, subsidencias o hundimientos documentados.
- Rellenos antrópicos, antiguas galerías o excavaciones.
- Pérdidas de agua en sondeos o ensayos.
- Fracturación abierta o zonas muy alteradas.
- Cambios bruscos de resistencia en profundidad.
- Cavidades detectadas en testigos o geofísica.
- Nivel freático variable o circulación subterránea de agua.
- Obras próximas con incidencias geotécnicas similares.
Estas señales no implican automáticamente que el microtúnel sea inviable, pero sí obligan a aumentar el nivel de investigación y control.
Métodos para evaluar el riesgo
1. Estudio geológico e histórico
Se revisa la geología regional, cartografía geológica, antecedentes de karstificación, minería, excavaciones previas, antiguos cauces, rellenos, dolinas, hundimientos y documentación de obras cercanas. Esta fase ayuda a identificar zonas donde el riesgo puede concentrarse.
2. Sondeos y testigos
Los sondeos permiten comprobar directamente el terreno a lo largo del trazado y en las zonas de pozos. En terrenos con riesgo de cavidades, es importante registrar pérdidas de fluido, tramos sin recuperación, fracturas abiertas, rellenos blandos, huecos, roca alterada o cambios bruscos de litología.
3. Ensayos geotécnicos e hidrogeológicos
Ensayos SPT/CPT, presiómetros, permeabilidad, bombeos o mediciones piezométricas pueden ayudar a detectar zonas de baja resistencia, alta permeabilidad, circulación de agua o comportamiento anómalo del terreno.
4. Métodos geofísicos complementarios
Cuando la geología o los sondeos sugieren riesgo, pueden emplearse georradar, tomografía eléctrica, sísmica, microgravimetría u otros métodos indirectos para identificar anomalías. La elección depende de profundidad, tipo de terreno, humedad, interferencias urbanas y tamaño esperado de los huecos.
5. Catas, inspecciones o reconocimientos localizados
En zonas poco profundas o con sospecha de rellenos, servicios antiguos, galerías o estructuras enterradas, pueden realizarse catas o inspecciones puntuales para confirmar la información antes de ejecutar la hinca.
Cómo condiciona la solución SIN zanja
El riesgo de cavidades influye en la elección de tuneladora, el sistema de control del frente, la presión de trabajo, el plan de auscultación y la estrategia de contingencia. En terrenos donde se requiere control de presión pueden valorarse soluciones como tuneladora EPB o hidroescudo para terrenos con agua, según estabilidad, permeabilidad y nivel freático.
También puede ser necesario ajustar el trazado, aumentar la cobertura, modificar la ubicación de pozos verticales para hinca y microtúnel, realizar tratamientos previos del terreno, definir umbrales de alerta o reforzar la auscultación en superficie.
Riesgos si no se evalúan correctamente
No identificar cavidades, karst o huecos puede provocar:
- Pérdida de estabilidad del frente.
- Sobreexcavación o pérdida de terreno.
- Asentamientos o subsidencias en superficie.
- Entrada repentina de agua o arrastre de finos.
- Desviaciones de alineación o cota.
- Aumento inesperado de empujes o par de corte.
- Bloqueo, hundimiento parcial o parada de la tuneladora.
- Daños en servicios existentes o infraestructuras próximas.
- Incremento de plazo, coste y medidas correctoras.
Medidas de mitigación habituales
Cuando se confirma o sospecha riesgo de cavidades, pueden aplicarse medidas como ampliar la campaña geotécnica, densificar sondeos, combinar geofísica y sondeos, ajustar el trazado, inyectar o tratar zonas críticas, modificar la tuneladora, controlar presión de frente, limitar velocidades de avance, reforzar auscultación y preparar procedimientos de respuesta ante pérdidas de terreno o entradas de agua.
Checklist mínimo para evaluar cavidades o karst: cartografía geológica, antecedentes de dolinas o subsidencias, sondeos con testigo, recuperación de muestra, pérdidas de agua, fracturación, nivel freático, permeabilidad, geofísica si aplica, catas localizadas, perfil longitudinal, cobertura, diámetro, servicios afectados, infraestructuras próximas, método de excavación, plan de auscultación y contingencias.
Solicite una revisión técnica del riesgo de cavidades, karst o huecos en microtunelación antes de cerrar el trazado o seleccionar la tuneladora.

