El agua subterránea en pozos de ataque y recepción se controla combinando investigación hidrogeológica, diseño de sostenimiento, impermeabilización, bombeo controlado, tratamientos del terreno, sellos de entrada/salida, control piezométrico y auscultación. El objetivo es evitar filtraciones no controladas, arrastre de finos, sifonamiento, levantamiento del fondo, inestabilidad de paredes y afecciones a servicios o infraestructuras próximas.
En proyectos de pozos verticales para hinca y microtúnel, hinca de tubería y microtúnel en aplicaciones terrestres y subterráneas, el control del agua debe definirse antes de excavar el pozo, especialmente si el trazado atraviesa terrenos permeables, arenas, gravas, rellenos, zonas costeras, cauces o áreas con nivel freático alto.
Por qué el agua subterránea es crítica en un pozo
Durante la excavación de un pozo, el agua puede entrar por paredes, juntas, fondo, discontinuidades del terreno o puntos de conexión con la futura hinca. Si no se controla, puede generar:
- Entrada de caudales al pozo.
- Arrastre de finos y pérdida de terreno.
- Sifonamiento o ebullición del fondo.
- Levantamiento basal por subpresión.
- Inestabilidad del sostenimiento.
- Asentamientos en superficie.
- Afección a servicios enterrados o estructuras cercanas.
- Dificultades para montar la tuneladora, el bastidor de empuje o el sello de salida.
- Retrasos, sobrecostes y condiciones inseguras de trabajo.
Por eso, el agua subterránea no debe tratarse solo como un problema de bombeo, sino como un condicionante geotécnico, estructural y operativo del pozo.
Métodos habituales de control del agua
| Método | Función principal | Cuándo se utiliza |
|---|---|---|
| Bombeo controlado | Extraer agua del pozo o rebajar el nivel freático | Cuando el terreno permite bombeo sin arrastre de finos ni asientos inadmisibles |
| Pozos de agotamiento o wellpoints | Rebajar el nivel freático alrededor del pozo | Suelos permeables, arenas o gravas con caudales previsibles |
| Pantallas, pilotes secantes o tablestacas | Reducir entrada lateral de agua | Pozos profundos, urbanos o con necesidad de limitar deformaciones |
| Inyecciones de impermeabilización | Sellar fisuras, contactos o zonas permeables | Terrenos fracturados, rellenos o filtraciones localizadas |
| Jet grouting o suelo-cemento | Crear bloques tratados de baja permeabilidad | Entrada/salida de tuneladora, fondo de pozo o zonas críticas |
| Tapón de fondo | Evitar levantamiento basal, sifonamiento o entrada por fondo | Pozos bajo nivel freático con subpresión o terrenos permeables |
| Drenes y filtros | Controlar el flujo y evitar arrastre de finos | Sistemas de bombeo con riesgo de erosión interna |
| Control piezométrico | Medir niveles y presiones de agua | Obras con acuíferos, bombeos o infraestructuras próximas |
Cómo se decide la solución adecuada
La estrategia de control del agua depende de la profundidad del pozo, el diámetro, el nivel freático, la presión de agua, la permeabilidad, la granulometría, la estabilidad basal, el sistema de sostenimiento y el entorno.
Para decidirla se analizan:
- Nivel freático medido y variación estacional.
- Presión de agua esperada.
- Permeabilidad del terreno.
- Riesgo de arrastre de finos.
- Granulometría y tipo de suelo.
- Profundidad y geometría del pozo.
- Sistema de sostenimiento previsto.
- Riesgo de sifonamiento o levantamiento del fondo.
- Proximidad a edificios, carreteras, ferrocarriles o servicios.
- Necesidad de estanqueidad en la entrada o salida de la tuneladora.
- Caudales esperados y capacidad de bombeo.
- Permisos de vertido, tratamiento o gestión del agua extraída.
En terrenos con agua, la solución debe coordinarse con la elección de tuneladora, especialmente si la hinca requiere tuneladora EPB o hidroescudo para terrenos con agua.
Bombeo controlado: cuándo es suficiente y cuándo no
El bombeo puede ser suficiente cuando el caudal es manejable, el terreno no pierde finos, los asientos inducidos son admisibles y el pozo mantiene estabilidad durante la excavación.
Sin embargo, no siempre conviene bombear sin más. Un bombeo excesivo o mal diseñado puede provocar descenso del nivel freático en el entorno, consolidación de suelos blandos, asientos en superficie, arrastre de finos, inestabilidad del fondo o afecciones a estructuras cercanas.
Cuando el riesgo hidráulico es alto, el bombeo debe combinarse con barreras de impermeabilización, tapones de fondo, filtros, pozos exteriores, auscultación o tratamientos previos del terreno.
Control del agua en entrada y salida de tuneladora
La zona de entrada y salida de la tuneladora es especialmente sensible porque se abre una conexión entre el pozo y el terreno. Con nivel freático o presión de agua, se debe revisar:
- Sello de entrada o salida.
- Pasamuros y marco de estanqueidad.
- Tratamiento del terreno alrededor del arranque o recepción.
- Presión del frente durante la transición.
- Riesgo de filtración alrededor de la tubería.
- Control de caudales y turbidez.
- Procedimiento de emergencia ante entrada de agua.
En estos puntos pueden utilizarse juntas de estanqueidad, inyecciones, jet grouting, doble sello, bombeo localizado o bloques tratados para reducir permeabilidad y mejorar estabilidad.
Qué se monitoriza durante la construcción
Durante la ejecución de los pozos se controlan:
- Niveles piezométricos.
- Caudales bombeados.
- Turbidez y presencia de finos en el agua.
- Filtraciones por paredes, juntas o fondo.
- Deformaciones del sostenimiento.
- Asientos en superficie.
- Estabilidad del fondo del pozo.
- Presión de agua.
- Comportamiento de tratamientos de impermeabilización.
- Condiciones de seguridad para acceso, montaje y operación.
En cruces de infraestructuras, entornos urbanos o zonas con servicios críticos, estos controles deben integrarse con el plan de auscultación y los umbrales de alerta del proyecto.
Riesgos de un control insuficiente
Un control inadecuado del agua subterránea puede provocar entrada brusca de agua, erosión interna, pérdida de terreno, asientos, inestabilidad basal, deformación del sostenimiento, fallos en el sello de entrada o salida, imposibilidad de montar equipos, retrasos y sobrecostes.
Por eso, el control del agua debe diseñarse desde la fase de proyecto y revisarse antes de iniciar la excavación del pozo, no resolverse únicamente durante la obra.
Checklist mínimo para controlar agua subterránea en pozos: nivel freático, presión de agua, permeabilidad, granulometría, riesgo de finos, profundidad del pozo, sistema de sostenimiento, bombeo previsto, tapón de fondo, impermeabilización, piezómetros, caudales, vertido, tratamiento del agua, entrada/salida de tuneladora, auscultación y plan de contingencia.
Solicite una revisión técnica del control de agua subterránea en pozos de ataque y recepción antes de definir sostenimiento, bombeo, impermeabilización o arranque de tuneladora.

