La elección entre escudo abierto, EPB e hidroescudo depende principalmente de la geología, la presencia de agua, la estabilidad del frente, la presión del terreno, la granulometría, la abrasividad y las tolerancias exigidas por el proyecto. No existe una tuneladora universal: cada sistema de excavación responde mejor a unas condiciones concretas de terreno, seguridad y control del frente.
En una fase inicial, Eurohinca analiza la información geotécnica e hidrogeológica disponible para definir si el proyecto puede ejecutarse con escudo abierto, tuneladora de escudo cerrado EPB o hidroescudo. Esta decisión forma parte del proceso de elección de tuneladora y condiciona la seguridad, la precisión, el rendimiento y el control de riesgos durante la ejecución.
Criterios principales de elección
Escudo abierto: suele valorarse en terrenos estables, con baja presencia de agua y condiciones donde el frente puede mantenerse controlado durante la excavación. Es una opción adecuada cuando la geología permite trabajar con acceso directo o semidirecto al frente, siempre que el riesgo de inestabilidad, entrada de agua o pérdida de material sea compatible con el método.
EPB —Earth Pressure Balance—: se emplea cuando es necesario equilibrar la presión del terreno en el frente, especialmente en suelos cohesivos o terrenos donde el material excavado puede acondicionarse para mantener la estabilidad. La tuneladora EPB permite controlar la presión de excavación y reducir el riesgo de subsidencias, sobreexcavación o pérdida de frente.
Hidroescudo: se considera cuando existen terrenos saturados, alta permeabilidad, presencia significativa de agua o necesidad de estabilizar el frente mediante presión de lodos. El hidroescudo para terrenos con agua es especialmente relevante en cruces bajo ríos, zonas costeras, emisarios, captaciones o trazados con nivel freático alto.
Datos necesarios para decidir
Para elegir correctamente entre escudo abierto, EPB e hidroescudo es necesario estudiar:
Geología del trazado: tipo de suelo o roca, presencia de bolos, terrenos mixtos, fracturación, abrasividad y variabilidad geotécnica.
Condiciones hidrogeológicas: nivel freático, permeabilidad, presión de agua, riesgo de entrada de caudales y necesidad de control del frente.
Geometría de la obra: diámetro, longitud, profundidad, pendiente, radio de curvatura y tolerancias de alineación.
Entorno atravesado: carreteras, ferrocarriles, cauces, edificaciones, servicios existentes, zonas urbanas o áreas ambientalmente sensibles.
Riesgos constructivos: subsidencias, sobreexcavación, pérdida de estabilidad, desgaste de herramientas, bloqueo del cabezal, entrada de agua o desviaciones de trazado.
Logística y obra civil auxiliar: espacio disponible para pozos verticales para hinca y microtúnel, gestión de lodos o material excavado, accesos, acopios y equipos auxiliares.
En términos prácticos, el escudo abierto se asocia a terrenos más estables y controlables; el EPB se utiliza cuando se requiere equilibrio de presión de tierras; y el hidroescudo se selecciona cuando el agua, la permeabilidad o la presión hidráulica son factores determinantes. La validación final debe realizarse con información geotécnica suficiente y una revisión técnica específica del trazado.
Checklist mínimo para seleccionar el tipo de escudo: geotecnia, nivel freático, permeabilidad, presión de agua, diámetro, longitud, profundidad, tolerancias, infraestructuras atravesadas, espacio para pozos y restricciones de obra.
Solicite una revisión técnica para elegir la tuneladora más adecuada según la geología, el nivel freático y los condicionantes de su proyecto.

